En el óbito todo se disculpa, hasta lo más cruel que se haya hecho en el paso por la vida.
La muerte transforma en sedante y/o suavizante todos los errores humanos cometidos.
De pronto la muerte, sobretodo si es repentina o tempranera, redime de errores concientes o inconscientes y convierte al fiambre, en ídolo, en la imagen a imitar.
Y el vivo cuestionado, en un santiamén es un sol brillante de ejemplo a seguir.
Madrid, junio 2009
Martín Mujica (actor)
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