martes, 6 de octubre de 2009

A misa, nunca más



Me educaron como católico. Siendo ya adolescente me obligaban a ir a misa los domingos, obedecía sin rechistar (eran otros tiempos), "aunque refunfuñara por lo bajini".

Con 15 años me confesaba, hasta que un día un cura, apóstol en la tierra del primer revolucionario conocido (Jesucristo), me preguntara con ladina morbosidad si me tocaba las partes. Vamos, que si me masturbaba...¡Pues claro que lo hacía! A esa edad se está a tope todo el día.

Al dejar el confesionario y salir de la iglesia, me sentí confundido y contrariado, en una edad, la del pavo, en la que no se sabe que rumbo tomar. Entonces me pregunté y aún me pregunto: ¡¿Qué derecho tenía ese señor, un ser humano igual que yo, para hacerme semejante pregunta?! Mi respuesta sigue siendo,"ninguna".

A partir de ese día, mis visitas a iglesias y catedrales son esencialmente en plan cultual y turístico. Nunca más he ido a misa.


Martín Mujica (actor)

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